Continuamos conociendo integrantes del grupo de diseñadores que conforman “La savia nueva de la moda flamenca”. Hoy nos acercamos a un granadino y un gaditano de Sanlúcar de Barrameda.
(Reportaje íntegro: Número abril 2019 “Sevilla Magazine”, en colaboración con Sevilla Fashion Outlet)
ANTONIO GUTIÉRREZ, Granada, 1979
Lo más difícil para él fue vivir el salto de diseñador novel a profesional, pues se sintió contenido en sus creaciones. Sin embargo, ahora la historia es distinta: «A día de hoy, tengo totalmente el miedo perdido». Antonio Gutiérrez comenzó la carrera de Moda como “hobbie” y lleva ya siete años presentando colecciones, las cuales han cambiado mucho en su recorrido: «El año pasado di un giro y empecé a ser más yo». Un trabajo tan arduo y al que le pone tanto amor que, al final, le cuesta despedirse de sus vestidos. Viendo la competencia como algo «pasado de moda», asegura que sus compañeros, además de amigos, son familia y también procura desmentir el mito del diseñador millonario: «Somos trabajadores, con momentos buenos y momentos peores». Con todo eso, concibe la pasarela como una «performance», tal y como ha demostrado esta temporada con «Flamenca Invader», una colección que trasladó a FIBES una nave especial y unas modelos futuristas y «sexys» pues, como él mismo asegura, “la flamenca es sensual por naturaleza”. En definitiva, una locura de luces, música y espectáculo, que no hace más que embellecer sus creaciones.

JOSÉ RAPOSO (Sanlúcar de Barrameda, 1993)
Desde pequeño ha sabido lo que es convivir con la moda, pues su madre se ha dedicado a la costura. A día de hoy, y tras estudiar Diseño y Moda, no hay un boceto que a José Raposo se le haya resistido para convertirlo en vestido, siempre con la innovación y la variedad como indiscutibles protagonistas. Una forma de afrontar el patronaje y la confección que le han llevado a desfilar en París tras ganar el Premio Nacional de la Moda a la Mejor Colección en 2014. Reconoce ser incapaz de seguir unas normas a la hora de imaginar y, según la temporada, prefiere más o menos volúmenes y unos colores u otros sin directrices ni límites. Más allá, no puede decantarse por ninguna de sus colecciones pues, como él mismo dice, «Es como si te diesen a elegir entre cinco hijos». Tiene claro que, entre prêt-à-porter, fiesta, novias o flamenca, es ésta última la que permite dar más rienda suelta al arte y la creatividad del diseñador. Con ese amor por el traje regional, sus volantes y sus enaguas, lleva cuatro años en la pasarela del Salón Internacional de Moda Flamenca presentando modelos que beben de las tendencias actuales y sabiendo que su meta de crear su propia firma, está más cerca que nunca.
