Compartimos la segunda parte de la entrevista a la responsable del Salón Internacional de la Moda Flamenca y sus reflexiones de un sector sobre el que se cierne una posible nueva crisis
Por Ricardo Castillejo
Cuatro días de Salón Internacional de la Moda Flamenca los que nos tendrán, hasta el domingo, pendientes de todo lo que sucede en el Palacio de Congresos y Exposiciones pero, ¿cómo se ve desde dentro este universo flamenco en constante expansión? Su directora, Raquel Revuelta, nos lo explica en exclusiva para Sevilla Magazine…
-Cuándo entras por las puertas de SIMOF, ¿qué sientes? ¿Es para ti, como dice Jorge Javier Vázquez de “Sálvame”, tu “cortijo”?
-No… El mérito es del equipo de Doble Erre y FIBES y de la inversión que hacen ellos, en talento y en tiempo. Claro que entro y pienso: “¡Jolín! ¿Quién me lo iba a decir?”. No puedo evitar cuando estábamos en las cuatro paredes de la agencia, en San Miguel, creando este evento y cómo empezó tan pequeñito. Entonces me hacían favores, confiaban en mí, comprometía a la gente por amistad… En definitiva, me da mucha alegría, pero también mucho vértigo por la responsabilidad y las ganas de hacerlo siempre mejor en todos los aspectos.

“La crisis no la huelo, pero está en el aire (…). La prosperidad de la moda flamenca pasa por llevarla fuera de España”
-El mundo de la moda es muy complicado…
-Sí… Y más desde el Sur…
-Intervienen muchos egos, muchos celos… Y tú eres la cabeza visible, con lo que eso supone de estar expuesta a críticas…
-Está implícito en la responsabilidad de mi papel. Para bien y para mal me cae todo y lo asumo. Cuando ha salido genial, me llegan halagos y cuando está mal hecho, es mi culpa, algo que no me importa si no son comentarios mal intencionados (que, si es el caso, ni me rozan). Si no fuera así, no podría vivir.
-Existe un movimiento fluctuante de diseñadores que van de SIMOF a “We love” o incluso, como esta temporada Lina o Ángeles Verano, que deciden caminar en solitario…
-Yo respeto muchísimo la libertad de cada uno y las puertas de SIMOF están abiertas siempre. Es algo que forma parte de la logística de este tipo de eventos y no tengo nada que comentar al respecto.
-¿Hueles la crisis que, parece ser, se avecina?
-No la huelo, pero está en el aire. Hay nubarrones que no sé si se irán o se quedarán y eso inquieta mucho y te hace estar expectante pero no puedes pararte ante la adversidad y meter la cabeza debajo de la almohada. Al contrario, hay que salir adelante. No quiero adelantar acontecimientos y lo que sí es un hecho que cada vez hay más diseñadores de moda flamenca que antes renegaban de esto y que ahora están en el otro extremo. Otra realidad es que el traje de flamenca lo consumimos en el Sur de España y somos lo que somos. Por eso la única fórmula de que la industria de la moda flamenca evolucione es abriendo mercado ya que el cachito de tarta para cada uno va mermando. Así que primero me gustaría dar el salto a Madrid…

“Los “influencers” no tienen formación periodística ni código ético y lo que hacen se basa en sus opiniones (siendo algunas de ellas muy temerarias). Es muy injusto porque detrás de las colecciones hay muchas, muchas “puntás” y la conclusión se saca, en ocasiones, por una cuestión de empatías”
-¿Desmerece al Salón el hecho de que desfile quien pueda pagar la pasarela sin tener en cuenta niveles de calidad? Algunas firmas muy destacadas se quejan de coincidir con empresas más comerciales…
-En SIMOF se tiene muy en cuenta el histórico y tu sitio se te va a guardar mientras no decidas marcharte. A mí me parece injusto porque yo no digo a qué precio tienen que venderse los trajes. SIMOF es una plataforma para comenzar esa cadena que es el recorrido comercial y es un espacio muy democrático (y más desde que está SIMOF EGO). Más allá, ¿quién evalúa que un diseñador sea apto y otro no? No hay un comité para valorar “tú sí”, “tú no”… Lo mismo quien no tiene una costura exquisita sí que derrocha talento y poco a poco se hace de un equipo que va perfeccionando esa confección. La gente aquí se juega su proyección y esto no es la Mercedes Fashion Week donde hay un comité para valorar los participantes. No es el concepto bajo el que se creó SIMOF.
-Los “influencers” sí que pueden llegar a echar por tierra el trabajo de un diseñador…
-Es una tendencia que está a la orden del día y que a mí me provoca sentimientos encontrados. Para empezar, ya son “creadores de contenidos”, no “influencers”, y es algo, las redes sociales, que no se puede controlar. No tienen formación periodística ni código ético y lo que hacen se basa en sus opiniones (siendo algunas de ellas muy temerarias). Es muy injusto porque detrás de las colecciones hay muchas, muchas “puntás” y que la conclusión se saca, en ocasiones, por una cuestión de empatías…

“Vicky Martín Berrocal aportó el que se entendiera que aquí podía existir la fantasía, la ilusión… Está claro que, sin ella considerarlo siquiera, sumó mucho a la moda flamenca y estoy convencida que volverá”
-SIMOF es un gigante de la moda flamenca, pero a nivel de pasarela se echan de menos nombres como Vicky Martín Berrocal, Juana Martín, Lina, Andrew Podcrid… ¿Falta glamour en la actualidad?
-Entiendo lo que me quieres referir, pero no es así. Se han incorporado algunos que van a hacer cosas espectaculares y la ausencia de Lina y Andrew, por ejemplo, me consta que ha sido algo puntual.
-¿Lo que ha sido SIMOF para la moda flamenca lo ha sido Vicky Martín Berrocal para la pasarela flamenca?
-Cierto es que, como “show”, nadie lo había contemplado así anteriormente y, al final, uno lo que quiere es vender trajes (y si eso supone llamar la atención, se llama). A Vicky le apasiona y a raíz suyo hubo un revulsivo para el resto. Aportó el que se entendiera que aquí podía existir la fantasía, la ilusión… Recuerdo ese traje de cristales de svarosky… Está claro que sin ella considerarlo siquiera sumó mucho a la moda flamenca y estoy convencida que volverá.
-¿Y de qué más estás convencida?
-De que llegaremos a estar fuera de España. La prosperidad del sector pasa por eso. Además, profesionalmente se está preparado. Las que deberían tenerlo más presente son las instituciones. Desde un punto de vista cultural, económico y turístico.