Amelia Bono, Alba Díaz y Alma Cortés son tres influencers de moda pertenecientes a familias muy populares y cuyas vidas privadas también llaman la atención de la “prensa del corazón”…

Amelia Bono
Hija del ex presidente del Congreso, José Bono, en 2008 se casó con el “hombre de su vida”, Manuel Martos, hijo del cantante Raphael y productor ejecutivo de la compañía de discos, Universal Music. Un matrimonio con cuatro hijos -Jorge, Manuel, Gonzalo y Jaime-, que desprende complicidad y buen rollo, tal y como demuestran los vídeos que Amelia sube para sus más de 300.000 seguidores de Instagram. Ahí, a veces juntos o, la mayoría, ella sola, nos hacen reír con unas ocurrencias que la dueña de la cuenta, de 40 años, mezcla con consejos de belleza o salud o instantes de su día a día. Encantadora en todas sus facetas…
Alba Díaz
Primogénita de El Cordobés y Vicky Martín Berrocal, la joven, de 21 años, es famosa desde que nació, aunque ha sido su labor como “influencer” la que nos ha permitido conocerla mejor. Imagen de marcas conocidas, Alba es una mujer que presume de sus curvas y a la que le gusta, entre otras cosas, comer, entrenar… y pasar tiempo con sus progenitores. A nivel sentimental se conoció su relación, con dos rupturas, junto al empresario Javier Calle, cuya “montaña rusa”, en todos los sentidos -mediático, también-, supuso una fuerte experiencia para esta chica que, según han apuntado algunas plataformas, ha optado por la discreción en lo tocante a un corazón que, desde finales del año pasado, volvería a estar ocupado con un compañero de universidad…

Alma Cortés Bollo
Otra chica de 21 años, en este caso fruto del amor que tuvieron su padre, “Chiquetete”, y su madre, Raquel Bollo. Su pronta maternidad de Jimena, su primera hija, la puso en el punto de mira, algo que ella ha asumido con naturalidad, a pesar de haberse tenido incluso que enfrentar a la noticia de la ruptura con Juan José, padre de la niña que terminó borrando de sus redes todas las fotos con Alma. ¿Qué pasó entre ellos? No se sabe. Ella ni desmiente, ni confirma nada. Simplemente sigue con su vida, con sus estudios y con la crianza de una pequeña de la que sí comparte muchos instantes de un día a día de madre primeriza con el que siempre termina dibujándonos una sonrisa.
