La que fuera ganadora de la primera edición de “Se llama copla”, acudió la semana pasada a “Top Star, ¿cuánto vale tu voz?” para, con la apuesta de 25.000 euros que por ella hizo Risto Mejide, llevarse la victoria del programa cantando ante la mismísima Isabel Pantoja
Ricardo Castillejo
Estaba pasando un momento bajo por la suspensión del espectáculo de Cantores de Híspalis para el que la habían contratado, pero la llamada de Telecinco le hizo venirse otra vez arriba. Y no es para menos. Joana Jiménez acudió al programa “Top Star, ¿cuánto vale tu voz?” y, cantando copla ante Isabel Pantoja, resultó vencedora de una edición en la que, directamente, ya la veremos en la final. Profesional hasta el último detalle, la que también resultó ganadora en el origen de “Se llama copla”, hace casi catorce años (ella tiene 43), espera abrirse también camino a nivel nacional después de una larga trayectoria que, en nuestra tierra al menos, la señala como uno de los referentes del género favoritos entre el público.
-¿Cómo fue esa primera toma de contacto por parte de “Top Star”?
-La verdad que me sorprendió mucho aunque, cuando colgué, no me lo pensé demasiado. Me explicaron la dinámica del concurso y me dio un presentimiento positivo. En Andalucía me conocen hasta los gatos, pero también me apetece que fuera de aquí pueda abrirme camino. Perder no perdía nada puesto que era hacer lo que sé hacer: cantar.
-Y, en este sentido, aunque no te consideres folklórica, esta experiencia tiene el atractivo de actuar nada más y nada menos que frente a Isabel Pantoja…
-Fíjate que recuerdo de pequeñita cómo mi madre grabó el concierto que dio ante la Reina, cuando su disco “Marinero de luces”. ¡Vi aquello como millones y millones de veces! (risas). Luego fui a directos suyos unas cuantas veces hasta que, en una actuación El Rocío, pude entrar a saludarla en persona. Me habían dicho que me seguía y yo acababa de sacar mi primer álbum, “Salvaora”, que le llevé para regalárselo. Cuando se lo di me dijo: “Te lo voy a coger pero que sepas que ya me lo había comprado y lo tengo”. Incluso me confesó que, según su opinión, la única que hay después de ella soy yo. ¡Imagínate lo que me impactó aquello viniendo de esta grande a la que tanto he admirado!

-Entonces, ¿tus dos grandes referentes han sido Marifé e Isabel?
-A mí me gusta el arte y, en él, no existen comparaciones. Lo que pasa es que a Marifé -que era un ser humano grandioso-, cuando la escucho, me emociona. Y claro que Rocío Jurado, o Pantoja, o Manolo Caracol, o Lola Flores me apasionan, pero siempre hay alguien que, por alguna razón, te llega más.
“Desde fuera hay mucha gente que parece que quiere enemistar a las folklóricas porque, luego, esos enfrentamientos no existen tanto entre compañeros”
-¿Llegaste en “Top Star” a coincidir, más allá de tu intervención, con Isabel?
-Nada. Lo que sí reconozco que estaba muy nerviosa y, encontrarla allí, me tranquilizó. Me sentí protegida, como un rollo maternal. Estaba muy delgada pero guapísima.
-Curiosamente te tocó en suerte “Qué no daría yo”, de Rocío Jurado, rival eterna de “la” Pantoja…
-Pero eso es un poco leyenda, ¿no? Al menos yo he escuchado que se llevaban bien. Desde fuera hay mucha gente que parece que quiere enemistar a las folklóricas porque, luego, esos enfrentamientos no existen tanto entre compañeros. Es más admiración que otra cosa…

-De ti se comenta que, en tu manera de interpretar, eres demasiado desgarrada…
-Soy muy pasional y racial. Si no me entrego al cien por cien parece que no he cantado. No es algo consciente. Necesito vaciarme y darlo todo. Al final las canciones no dejan de ser historias que tienes que contar y, como en la vida misma, si tengo que enfadarme, me enfado y, si tengo que hacerlo a media voz, pues lo hago así.
-¿Qué has sentido al volver a ganar un concurso de televisión?
-Ha sido un chute de positivismo, de alegría, de optimismo, de fuerza, de volver a creer en mí… Lo necesitaba. Hemos pasado un año y pico muy malo y espero que empiecen a cambiar cositas.

“Si no me entrego al cien por cien parece que no he cantado. No es algo consciente. Necesito vaciarme y darlo todo”
-Es curioso pero las buenas voces no se celebran tanto ahora como antes. Con tantos efectos -y el autotune- no es necesario ni afinar…
-Pero la verdad siempre gana. Lo otro termina siendo efímero, modas… Mi género es español, andaluz, y por nada, aunque evolucione, se puede perder. Cuando salgo con la bata de cola al escenario -yo, que he viajado por todos lados-, puedo asegurarte que pongo al público boca abajo. Somos nosotros mismos los que no valoramos lo nuestro ni le damos el sitio que merece.
-Isabel Pantoja, en su programa actual, ha generado una polémica con esa afirmación de que, el talento, no se hereda…
-Es que me parece que es así. Y te lo digo por mi propio hijo que, el pobrecito, con una madre cantaora y un padre guitarrista, tiene un oído frente a otro (risas). Además, desde chiquito, tiene una voz malísima… (risas). Con el talento se nace y, poco a poco, se va trabajando. Si, en este caso, mi niño se empeñara en seguir mis pasos intentaría hacerle entender que todo el mundo no vale para todo y que todo no vale. Si él quisiera estrellarse no podría hacer nada pero, por mi parte, nunca le vendería la moto…
