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MODA, SOCIEDAD,

Ángela Ponce: “Soy un espejo en el que mucha gente se mira y un altavoz que mucha gente escucha”

27 enero, 2021

Acaba de cumplir 30 años y se encuentra en un momento espléndido, lleno de proyectos y con la plenitud de, por fin, haber encontrado un amor que llena su corazón de felicidad. La primera Miss España transexual es una sevillana que, por méritos propios, ya ha pasado a la historia.


Por Ricardo Castillejo

Miss Cádiz. Miss España. Candidata a Miss Universo. Presentadora, actriz, activista convencida… Todo esto, y mucho más, es Ángela Ponce, una sevillana nacida en Pilas hace 30 años que, poco a poco, ha ido consiguiendo todas las metas que se ha ido marcando. Defensora a ultranza de los derechos de las mujeres transexuales, como ella, acaba de protagonizar una polémica internacional en relación a su denuncia sobre una chica transgénero a la que, en Panamá, le negaban la entrada en un centro comercial por tener en su documento de identidad un sexo distinto al nombre femenino que le reconoce la ley. Eso, unido a famosas enemistades como la que la enfrenta a la mexicana Miss Universo, Lupita Jones, son solo algunas de las cuestiones que la tienen en primera línea de la actualidad, más allá de su profesión como modelo o imagen de firmas tan prestigiosas como Pantene. 

-La semana pasada se conocía la noticia de que Rachel Levine, mujer transexual, era declarada subsecretaria de salud del nuevo Gobierno de Estados Unidos…

-Para mí es motivo de alegría porque eso significa que, en función de la preparación, estamos donde debemos estar. Además, es visibilidad y es importante que tengamos representantes de nuestro colectivo, con lo que significa para nuestros derechos y oportunidades.

-¿Se llegará a contemplar la transexualidad como una opción más, como algo más normalizado igual que pasa con la heterosexualidad o la homosexualidad?

-La orientación sexual es una cosa, la identidad de género es otra y la expresión del género, otra. Lo primero es por lo que yo me siento atraída, romántica o sexualmente. Puedes ser gay, lesbiana, heterosexual, bisexual… La identidad es lo que somos. Yo, por ejemplo, soy una mujer, trans, pero una mujer. Y luego está la expresión, chicos a los que les gusta pintarse las uñas o chicas a las que les gusta el pelo muy corto o rapado.

-Hace unos días te posicionabas en una polémica respecto a una chica transexual en Panamá… ¿Tiene un precio hablar tan claro?

-Siempre digo que puedo ser muchas cosas, pero, sobre todo, soy voz y me considero una educadora que aprovecha las plataformas que tiene para eso mismo, educar. Es necesario y, en mi caso, tengo un foco muy amplio, más allá de España donde llegan mis palabras. Suelen preguntarme por qué digo tanto que soy trans y siempre respondo que aún hay muchos lugares donde este tema no está nada avanzado. Por eso, si me entero de situaciones que no son ni medio normales, tengo que denunciarlas.


“Nunca pensé que me aceptaría y me llegaría a querer como me acepto y me quiero hoy día”


-¿Aceptas el papel de referente del colectivo transexual?

-Bueno, soy consciente de que soy un espejo en el que mucha gente se mira y un altavoz que mucha gente escucha. Lo mismo represento un poco la figura que no tuve de pequeña.

-Hay un personaje, La Veneno, en cuya serie has hecho un cameo, sobre el que muchas transexuales opinan que no dio buena imagen de vosotras…

-Puede que no te sientas identificada con sus formas o su profesión, pero que ella fue una imagen muy visible en un tiempo donde no teníamos visibilidad, es un hecho. De lo que no se habla, no existe y ella dio que hablar.

-Eres Capricornio, el signo de las personas ambiciosas…

-Es la cabra que tira al monte… Cuando me he marcado un objetivo, allá que voy… Trabajo mucho, pero también he tenido suerte.

-También dicen que en el amor sois complicados…

-Yo soy muy cariñosa y muy cercana y, cuando me abro, me abro en canal y lo doy todo, pero también soy muy observadora y me guío mucho por las impresiones que voy recibiendo y prefiero ser cauta en este sentido.


“A mí se me conquista dándome paz, que es lo que busco: un compañero con el que estar a gusto y que te facilite el camino”


-En la última entrevista que te hice me decías que nunca te habías enamorado…

-Pero eso ya cambió (risas). Tengo tranquilidad, me siento muy querida y estoy muy feliz.

-Sea como sea, ¿cómo se conquista una chica como tú? 

-Desde luego debes tener una gran personalidad y las cosas muy claras. Una mujer poderosa, que está en los medios, que ha estado en Miss Universo, crea inseguridad en los hombres. Acercarse no es lo más complicado. De hecho, me gusta relacionarme. Lo difícil es romper ese muro que tenía, más que nada, por comodidad. Iba, venía, entraba, salía… y, si no era alguien que, cien por cien, merecía la pena, no iba a dar el paso. A mí se me conquista dándome paz, que es lo que busco: un compañero con el que estar a gusto y que te facilite el camino.

-¿Te agradaría casarte y tener una familia propia? 

-Sí, la verdad. Claro que me he vestido muchas veces de novia y, por ese lado, me da un poco más igual. No lo deseo muchísimo pero tampoco es algo que no quiera. Si llega el momento me haría ilusión, en especial por con quién esté.

-¿Cómo te ha sentado cambiar de década?

-Lo llevaba mal, aunque con 30 años sigues siendo joven. Sin embargo, justo el cumpleaños lo empecé en un proyecto con Pantene, Paula Echevarría, un equipo supertalentoso, tuve una pequeña fiesta sorpresa… Y de pronto, pensé: “¿Quién me iba a decir esto diez años atrás?”. Me sentí tan afortunada que me hizo aceptarlo mucho mejor.

-Es que ser “chica Pantene” es una fantasía hecha realidad, ¿no?

-Desde luego. Las chicas que estamos en la moda, cuando imaginas firmas “top” con las que coincidir, una de ellas es Pantene. Esos anuncios, con esas melenas en movimiento, era algo que tenía en mi mente. Además, he hecho dos campañas, la que todos conocemos con Paula, Mario Vaquerizo, María Castro y Ángela Molina y otra, a nivel internacional, que es “el pelo no tiene género”.

-¿Cuál piensas que es tu mayor prueba superada en la vida?

-El nivel de autoaceptación que tengo conmigo misma. Nunca pensé que me aceptaría y me llegaría a querer como me acepto y me quiero hoy día. De pequeña, cuando fantaseaba con los deseos de la lámpara de Aladino, soñaba, por un lado, con ser una chica CIS y, por otro, que nadie recordara que había sido trans. Lo he conseguido y lo he logrado en una versión mucho más mejorada de lo que pensaba. El mundo ya me ve como la mujer que soy y, lo que entonces quise cambiar, hoy es mi bandera.


“Ser una mujer trans es lo mismo que ser gitana, bajita, morena o rubia. El problema de personas como Lupita Jones es que no aceptan a las mujeres trans como mujeres”


-¿Tu mayor miedo?

-La soledad. Morir sola.

-¿Y tu balance de lo mucho que llevas recorrido? ¡Como poco estarás orgullosa!

-Todo lo he conseguido sin mucho apoyo por parte del entorno profesional que, en especial al principio, me rodeaba. Ha sido por mí misma y por haber estado en el instante adecuado y con el entorno adecuado. No me han regalado nada y sí que me siento muy orgullosa de mí. He ido construyendo pasito a pasito, escalón a escalón.

-Por cierto, ¿en qué punto está la polémica con la que fuera Miss Universo, la mexicana Lupita Jones que no entendía que una transexual participara en ese certamen?

-Yo no tengo problema con ella ni la siento como mi enemiga, pero estoy cansada de estar en el foco a cuenta de una opinión sobre la que debería ser consciente de lo que influye en la sociedad. Como personajes públicos que somos debemos valorar sobre qué podemos o no pronunciarnos. Y luego está saber que tu libertad termina donde empieza la de los demás algo que, en su caso, ha convertido en transfobia. A raíz de que ella hizo aquellas afirmaciones, una chica trans mexicana, para la que Lupita era un referente, se suicidó al sentirse decepcionada por ese pensamiento de su ídolo. ¿Cómo puede mantenerse en las mismas, a pesar de haber pasado aquello? Parece que lo que piensa está por encima de los seres humanos y, cuando una opinión rebaja derechos, es discriminación. Hay que apostar por la inclusión y no por la exclusión. Ser una mujer trans es lo mismo que ser gitana, bajita, morena o rubia. Por esa regla de tres tendría que haber un concurso para cada uno de esos colectivos. El problema de personas así, como Lupita, es que no aceptan a las mujeres trans como mujeres.

Ricardo Castillejo

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