El cantante ofrece esta noche un concierto en FIBES para presentar su disco, “Amor de los dos”, bellas historias de amor con origen mexicano a las que el cántabro sabe sacarles el máximo partido
Que David Bustamante es nervioso todo el mundo lo sabe. Y que es cariñoso. Y que hace gala de mucho sentido del humor. Y que es un tío sensible. Y que está casado con una mujer llamada Paula Echevarría y tienen una hija de nombre Daniela. Poco queda por conocer de este joven de 34 años el cual, desde hace tres lustros ya, se convirtió en uno de nuestros intérpretes más populares tras su paso por la primera edición de “Operación Triunfo”. Desde entonces su voz ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mejores solistas masculinos de nuestros días, tal y como esta noche demostrará en el Auditorio de FIBES presentando las baladas y boleros de “Amor de los dos”, su más reciente apuesta discográfica.
-Es éste un álbum con el que se acerca aún más a su público de Hispanoamérica, ¿verdad?
-Es que yo he amado la música a través de los boleros. Los ponían mis padres y crecí escuchándolos en intérpretes mexicanos que admiraba. Lo que pasa es que este tipo de letras no puedes entenderlas con 19 años, cuando empecé. Necesitas cicatrices en el alma y en el corazón.
-Deduzco por tanto que hay melodías que se interpretan más con los sentimientos que con la garganta…
-El bolero hay que cantarlo desde las entrañas, susurrando. Para mí es como si se los dijeses a una mujer al oído, despacio, con aire. Lo más exhaustivo ha sido ir al origen de los temas para, desde ahí, construir mis versiones.
-Es un trabajo que llega coincidiendo con la celebración de los 15 años de “OT”. ¿En qué te notas distinto a entonces?
-Antes no tenía la capacidad que tengo en la actualidad. La plenitud de la voz de un hombre es a los 35. Si la cuidas puede perdurar pero lo normal es que, a partir de ahí, decaiga un poco. A la mía la controlo mucho más y, como tengo más recorrido, puedo interpretar mejor.
-¿Has sido muy enamoradizo?
-Siempre. No entiendo la vida del amor. Soy de los que la vida le ha hecho sufrir. Por eso me siento tan identificado con este género.
-Eres artista pero también personaje… ¿Hasta qué punto el segundo no le quita brillo al primero?
-Ha pasado. Sin duda. Pero el esfuerzo, los éxitos, el respeto de otras figuras por mí… va logrando que eso cambie. Me han llamado desde Alejandro Fernández a Juan Gabriel, antes de fallecer, pasando por Calamaro. Gente muy importante de la que tengo su admiración. Sí que a la prensa le importa más a veces el personaje que lo haga pero supongo que es cuestión de tiempo.
-Has tocado muchos frentes: perfumes, una biografía, colaborador televisivo…
-Eso son negocios. Me atraen y debo ser listo porque me van muy bien. Me gusta diversificar y manejar bien mi dinero y no soy de los que artistas que piensan que van a estar aquí por siempre. Por eso intento invertir bien
-¿No temes las persecuciones de Hacienda?
-A todos nos han perseguido y a todos nos han “pillado”. Si lo haces bien, pagas y ya está. Si no hubiera suficiente con el 21 por ciento ahora, con carácter retroactivo, te piden más y no te queda más narices que pagar.
-¿Y si tuvieras que cambiar la música por uno de esos negocios?
-Ninguno me llena. La música es mi pasión, mi forma de ser. No entiendo la vida sin música. Si estoy feliz, si estoy triste, canto. Me gusta subirme a un escenario. Cuando voy a un hotel y hay un sitio con música -y sé que no me conoce nadie-, cojo el micrófono y canto.
-¿Su triunfo hubiera sido el mismo sin su parcela personal?
-Resta. Mi parte personal es un lastre. No vende discos ni tickets. Resta minutos de información sobre mi profesión. Cuando conocí a mi mujer ella era desconocida para el gran público. Nunca hemos rentabilizado vender cosas privadas.
-¿Y la imagen?
-Es que resulta que soy guapo desde ahora (risas). Creo que mi mayor secreto es mi personalidad. No sé ser de otra forma. Nada impostado. Es más fácil cuando eres de verdad. Soy la misma persona en mi casa y fuera de ella.
-¿Qué hay tuyo que pudiera sorprender y que aún no se sepa?
-Mis seguidores saben cómo soy, que toco el piano, la guitarra, la percusión, que compongo… Me han visto bailar, entrenar… He estado un año lesionado y, como no podía hacer nada, he subido peso. No estaba cómodo. Me gusta ayudar a la juventud y darle buenos consejos porque todos los grupos sociales buscan líderes.
-¿Y con 34 años cómo se ve la vida?
-Veo la vida diferente desde que nació mi hija. Me voy haciendo mayor, aunque sea joven, y no estoy alejado de los problemas de la sociedad y de la realidad tan sucia y corrupta que tenemos en este país. Eso sí. Apolítico totalmente. Me cuesta creer en los políticos y me siento disgustado con ello.
