El mayor error de la vida de Concha Velasco, reconocido por ella, fue haber entregado su corazón a un hombre del que ha llegado a dudar si supo quererla. Una relación que siempre estuvo en entredicho y que ella defendió a capa y espada… hasta que no pudo más. Trabajadora incansable, la artista vivió la dualidad de tener que sonreír frente al público mientras que, en privado, pasaba una especie de calvario del que solo fue consciente con el transcurrir del tiempo y tras tomar distancia de lo que, durante esa etapa, le sucedió.
Y es que, con frecuencia, nos empeñamos en mantener a nuestro lado a alguien que no nos merece, que no sabe darnos lo que necesitamos y que incluso desprecia –por quién sabe qué celos o envidias- el amor que, desde la generosidad, le entregamos. Por eso, aprovechando la experiencia de nuestra “querida Concha” –que ayer cumplió 75 años-, debemos tomar nota y saber que, sobre todo en los sentimientos, hay que ser cautos.
Eso no impedirá que nos volvamos a equivocar y que vuelvan a rompernos el corazón pero sí nos ayudará a, poco a poco, aprender a querernos más a nosotros mismos (que es de lo que se trata). Así, con cada peldaño que subamos en esa autoafirmación, más alejados nos mantendremos de esas personas “tóxicas” las cuales, solo con su presencia, contaminan.
Un sano ejercicio para, además, aprender a valorar a quienes, como a la “Velasco” le pasa con sus seguidores, nos hacen bien. Solo ese pequeño reducto de íntimos serán los que sabrán regalarnos pinceladas de felicidad.