Cuarta entrega de esta serie semanal en la que estamos repasando qué hacen nuestros famosos durante el confinamiento y, sobre todo, qué comparten con sus seguidores en redes sociales
La presentadora de “Viva la vida” ha tenido un fin de semana un poco complicado, con críticas bastante duras a una imagen que emitió su programa y que, a la audiencia, le pareció demasiado superficial para el momento que vivimos.
Sea como sea, la imagen que transmite desde sus redes es de tranquilidad, con mensajes de optimismo y simpáticas imágenes como la que nos ha regalado tocando un instrumento tan extraño y original como es el kingonki que, más tarde, comparó con un bizcocho hecho por ella misma. A la vez, la periodista confiesa que está “picada” con su marido haciendo entrenamiento virtual.
Compañero de cadena, Carlos Sobera no es especialmente activo en redes, pero sí que aprovecha su perfil, cuando puede, para enviar saludos desde los camerinos de “Supervivientes” y, sobre todo, para apoyar a Madrid, ciudad a la que ha dedicado varios vídeos y fotografías.
Amante de la lectura, el conductor de “First dates” ha reconocido que va a libro por semana y que, lo mejor para él, son las partidas de parchís y las películas con su mujer y sus hijas.

Menos suerte han tenido Anne Igartiburu y Pablo Heras-Casado, que están pasando la cuarentena separados ya que, una vez que terminaron las funciones del director de orquesta en el Teatro Real, éste fue a Granada, a ver a la familia, donde se produjo el Estado de Alarma.
Además, parece ser que Pablo tuvo algunos síntomas del virus algo que, es normal, preocupó al rostro de “Corazón”, ahora muy implicada en el crecimiento personal, tal y como enseña a sus “followers” en estos últimos tiempos durante los que está aprovechando para impartir cursos online de reconocimiento y aceptación como “coach”, otra de sus facetas profesionales.

Otra pareja que se añora desde la distancia es la formada por Aitana y Miguel Bernardeau, cantante y protagonista de “Élite”, respectivamente.
Ella, con una legión de más de 2.300.000 incondicionales, da la sensación -por sus poses y fotografías- de estar un poco aburrida de este encierro mientras que él, con seis millones y medio de fans en Instagram, tira de un archivo donde deja de manifiesto cuánto echa de menos el mar y el surf, la que es una de sus grandes pasiones.