Últimamente, no sé por qué, me he hecho muy “fan” del pensamiento de Coco Chanel que dejó para la historia, aparte de una evidente revolución en el diseño, frases que dan mucho que pensar y que pueden ayudarnos si queremos que nuestra vida sea, sobre todo, más refinada. Porque, como afirmaba la francesa, “la moda pasa pero, el estilo, jamás”.
Supongo que seré un sibarita puesto que, sinceramente, me gustan las cosas con clase. Y, en especial, me apasiona la gente con clase. Esas personas que saben tener el gesto adecuado, la caricia precisa, la sutileza suficiente para hacerte sentir a gusto sacando de ti lo mejor. Y eso no es cuestión de cuna, ni de colegios caros, ni de prendas de marca. No. La clase es algo que va con el espíritu, con la piel, con los pequeños detalles, con una forma de ser tan delicada y envolvente como la que, una vez más, me ha demostrado tiene Genoveva Casanova.
La mexicana, madrina esta semana de la maravillosa fiesta que ha dado “Pronovias” en Sevilla, estuvo hablando con algunos periodistas –tal y como podrán comprobar mañana en la entrevista que publicará Josan Muñoz en estas mismas páginas-, demostrando que, más que preguntas incómodas, hay respuestas poco adecuadas. Cuestionada por su relación actual, por sus hijos, por Cayetano Martínez de Irujo… por todo lo que se nos ocurrió a los asistentes, Genoveva salió victoriosa de tal encuentro. Todo uno de esos lujos que, volviendo a “la” Chanel, más que ser opuestos a la pobreza, son totalmente contrarios a la vulgaridad. Y eso sí que no…