Solo quieren los objetos que un día utilizó el actor. Ni dinero, ni joyas. Por esa razón, los hijos de Robin Williams y su tercera mujer tendrán que enfrentarse en los tribunales. El actor, que se quitó la vida el pasado mes de agosto en su casa de San Francisco, dejó tras de sí a una familia rota. Sin embargo, antes de irse, Williams ató todo muy bien atado fijando la figura de dos albaceas para que, cuando él no estuviera, repartieran sus enseres… en el momento preciso. Unos artículos divididos en 975 lotes que, en un futuro, irán a parar a las manos de Zachary, Zelda y Cody (descendientes) y Susan (la mencionada esposa)
