Son las dos y cuarto de la madrugada, acabo de llegar al maravilloso hotel Healthouse de Estepona del concierto de Laura Pausini en la Starlite y antes de dormir necesitaba escribir estas líneas para que, cuando las lean ustedes, recojan fielmente el torbellino de sentimientos que ha despertado en mí esta italiana universal de 40 años a la que ha sido un placer escuchar cantar en la que ha sido su única actuación esta temporada en nuestro país y, más allá, escucharla hablar.
Gran contadora de historias, Laura ha abierto su corazón al público que la ha acompañado compartiendo con él desde sus fracasos y sus éxitos amorosos hasta su evolución como persona pasando por la triste experiencia que supuso para ella la pérdida de su abuela en 2007 (algo que incluso le ha impedido, por la emoción, interpretar al completo ese tema que compuso en su momento para recoger en él su despedida de un familiar tan querido). Y así, poco a poco, con cada anécdota, cada sonrisa, la “estrella” se ha metido en el bolsillo a todo el mundo (fue el viernes por la noche) haciendo algo tan fácil en apariencia pero tan extremadamente difícil como desnudar el alma delante de quien tienes enfrente.
Sin embargo, como ella misma explicaba, solo con la franqueza del interior se puede andar el camino que conduce a la verdad. Lo demás es perder el tiempo y la vida engañando a los demás y, lo peor, engañándote a ti mismo. Así que, cuando te asalte la duda, no lo olvides: el corazón nunca se equivoca. ¡Haz la prueba!