Se ha confirmado esta semana lo que hacía bastante tiempo que se venía comentando: la separación de Nieves Álvarez y su marido, Marco Severini. La pareja, que llevaba dos décadas unida, ha decidido emprender una nueva etapa en la que cada uno tomará un camino distinto, eso sí, unido por los hijos que tienen en común.
Tengo que confesarles que, en dos entrevistas suyas que en estas mismas páginas hemos publicado en los últimos meses Josan Muñoz y un servidor, tanto mi compañero como quien les escribe, al hablar con la modelo notábamos que había una especie de silencio incómodo cuando se le refería el tema de su marido (a pesar de que ella nunca ha sido muy de airear su vida privada). Sin embargo si en el amor pasa como el fuego, que ven el humo antes los de fuera que las llamas los de dentro, en el desamor sucede algo similar pero al contrario (se percibe a kilómetros cuando se ha apagado todo).
Una triste noticia sin duda que, como todas las cosas, también tiene una visión positiva porque, aunque el amor se extinga entre dos, siempre hay ilusiones (y no necesariamente tienen que ser personas) a las que agarrarse. Eso sí, primero hay que dejar cicatrizar al corazón y, a la vez, encontrar esa motivación que nos impulse a salir adelante. Tengan claro que el tiempo lo cura todo y que siempre hay alguien dispuesto a darnos un abrazo fraterno de esos que rompen todos los miedos. Solo es cuestión de paciencia, y de confianza.