Dicen que el hombre que hace reír, enamora y yo estoy convencido que, en general, esto pasa. En realidad, lo que debiéramos tener en cuenta a la hora de hablar de sentimientos, según me contaba un experto hace tiempo, es compartir con la otra persona momentos divertidos, coincidir en lo que más nos indigne y tener un proyecto de vida similar. Pero bueno comencemos con el sentido del humor algo de que, a la hora de hablar con muchos famosos (sobre todo si ya han pasado por varias experiencias fallidas), es muy recurrente.
El otro día, sin ir más lejos, me lo confesaba mi paisano Álvaro Vizcaíno que, feliz con el lanzamiento de su nuevo disco, a nivel personal aún no ha encontrado quien le “divierta” lo suficiente. Un caso que, como refería, no es ni mucho menos el único. Tiren si no lo creen de hemeroteca y encontrarán el testimonio de parejas como la de María Teresa Campos con “Bigote” Arrocet, los cuales no hay foto en la que no salgan con la sonrisa en los labios. O pregúntenles a Justin Bieber y Abraham Mateo, los dos adolescentes más famosos de la música, que achacan a las risas la responsabilidad de conquistar, o no, sus jóvenes corazones.
Igual que hay unos años en los enredamos en amores desgraciados –que nos hacen protagonistas de nuestro propio culebrón-, un buen día se levanta el sol señalándonos otro camino: el que andan los “buenos” y donde no hay lugar para el “mal rollo”. Será cuando menos lo esperen pero no tengan dudas. Será.