El torero cumplirá el martes 49 años en un momento vital definitivo tras haber roto con su esposa, Paloma Cuevas, y haber iniciado una relación con la joven Ana Soria, 26 años menor que él.
Por Ricardo Castillejo
Nadie duda que la relación con Paloma Cuevas es buena. Al menos, eso es lo que ambos intentan hacer ver. Por eso el miércoles acudieron juntos a la función colegial de su hija Bianca, de 8 años, y, según dicen, por eso también el torero entra y sale de la casa donde está Paloma con toda libertad.

Sin embargo, ella se ha encargado de dejar bien claro que seguirán adelante con el divorcio y él, por su parte, no deja de publicar fotografías junto a Ana Soria, la joven junto a la que, este verano, se hizo público que mantiene una relación, como todas, con sus correspondientes altibajos.

A punto de cumplir las Bodas de Plata con Paloma Cuevas -la hubieran celebrado en 2021-, Enrique Ponce cerró ese matrimonio ante el asombro de muchos que no podían creer que, esa “perfecta” pareja, rompiera su unión.

Con quién celebrará el diestro su 49 aniversario -el martes-, es una incógnita. ¿Será con sus hijas? ¿Con su chica? ¿Optará por una reunión conjunta?

Por lo pronto lo que sí sabemos es que tiene la ilusión de lanzar al mercado un disco de canción melódica en el que podría participar, en un dueto, hasta el mismísimo Julio Iglesias. Otra noticia que nos ha sorprendido, junto a las fotografías y vídeos de amor que Ana y Ponce se dedican en redes sociales y que han provocado miles de comentarios de un público dividido entre Paloma, a la que se le ve como una gran señora, y nuestro protagonista, que no suele salir tan bien parado.

Sea como sea, falta la firma de Ponce para zanjar un cacareado divorcio que, por cuestiones de Hacienda, aún no se ha producido, llegándose a publicar en estos días que hasta podría ser que Enrique se lo estuviera pensando. Nacido en la localidad Valenciana de Chiva, fue el padre de la que todavía es su esposa, Victoriano Valencia, el que le apadrinó para consolidar una carrera llena de éxitos, dentro de un estilo purista y elegante. Un camino profesional impecable en el que, el único escándalo, ha sido una separación que también es lícita. Todo el mundo tiene derecho a enamorarse y ha empezar una nueva etapa… aunque sea a un paso de los cincuenta.