La mujer de Bertín Osborne se encuentra en un momento algo agridulce. Por un lado, está muy ilusionada, pues ha encontrado un nuevo empleo -como relaciones públicas de una inmobiliaria-, que le hace feliz (eso sí, alejada de los focos). “Es un trabajo hecho a mi medida, que me encanta”, declaraba durante un evento Fabiola Martínez, quien también aseguraba que, ante las acusaciones de ser una mantenida o solo “la mujer de”, añadía. “Ni soy sumisa, ni conformista. Me gusta ganarme mi sitio y que me lo den. Y si no, me impongo”. Esta felicidad, sin embargo, se une a una mala racha debido a la enfermedad de su hijo Kike, de once años, la cual impide que la musculatura del pequeño crezca al ritmo de sus huesos conduciéndolo -aunque hayan intentado evitarlo-, al casi forzoso paso por el quirófano. Sin duda un duro palo para la familia.

