La pasarela Moda Cálida plantea las tendencias que, en cuanto al sector del baño, más van a marcar el mundo de la moda para ellas… y para ellos
La semana pasada ya hacíamos un primer acercamiento a la pasarela Moda Cálida 2016 que ha tenido lugar en Gran Canaria. Por allí hemos visto a nuestras paisanas Desiré Cordero (a la que, por vez primera, acompañó su novio, el futbolista Enzo Renella, en un desfile), y Rocío Crusset, hija de Carlos Herrera y Mariló Montero. También estaban desde Aida Artiles al nuevo Mister España aunque, lo más importante, eran las colecciones que se presentaron a un público que, poco a poco, se fue animando hasta, en los últimos pases, llenar el recinto.
¿Tendencias? Ya hablamos que regresa el bañador bastante renovado lo que no significa que firmas como Livia plantearan un estilo algo más clásico dentro de una sencillez lencera en piezas lisas (con trazos negros en tirantes o bordes) o con estampados florales. En el otro extremo, Hipertrófico inundó de azules celestes y negros el espacio con un despliegue de originales opciones en bañadores solo con un tirante, o con un escote frontal importante (desde el pecho y hasta debajo del ombligo), o bikinis con tops cuya tela se entrecruza y, de nuevo, bragas más arriba de la cadera. ¿Quién dijo miedo?
Muy juvenil, Banana Moon se decantó por la versión más sencilla del bikini y Aurelia Gil planteó transparencias dentro de una deliciosa gama de azules y fucsias para diseños futuristas entre los que se incluyeron faldas largas o chaquetas con cueras a modo de cinturones. Por su parte, Arcado Domínguez tuvo dos partes muy diferenciadas en su puesta en escena. Una primera centrada en el hombre (para el que se pensó en todas las opciones: shorts o mallas a media pierna –que bien pudieran valer para el gimnasio- y bañadores de natación, combinado todo esto con camisetas de manga corta o sin manga) y la segunda pensada para una mujer que usa vestidos similares a largas sudaderas con capuchas, amplios escotes, bikinis con tirantes cruzados en la espalda o transparencias para marcar la silueta femenina).
Explosión de colores malvas, rojos y azules con plumas, moneditas o cristales para la filosofía hippy de Calima, a la que no le faltaron estampados hindúes que formaban estampas que recordaban un poco a los saris, y una fuerte y sexual escenografía para Croissier, cuya inspiración romana ha sido de lo mejor de este certamen. Gladiadores y musas con grecas como motivo de piezas que, en muchos sentidos, hicieron renacer las túnicas romanas y para las que no faltaron las clásicas coronas de laurel y los típicos brazaletes de esa época. Un gran esfuerzo creativo que tuvo su recompensa en los sonoros aplausos de los asistentes.
Ya en la recta final, todo adquirió una nueva dimensión con Ágatha Ruiz de la Prada que mostró desde zapatos de pelo a bolsas de playa para bikinis, trikinis y bañadores fucsias y azules presentados al ritmo de Alaska, Pedro Marín y otros sonidos de los ochenta. Formas siderales, con corazones, con equis, con manguitos… Bolas, arcoíris, grandes lazos desmontables… Todo es posible cuando la imaginación no tiene límites.
Negro, blanco y plata para Gottex, donde se buscaron líneas más “glamourosas”, para pasar al concepto sexy de González, con multitud de pequeñas tirantitos negros que se distribuyen por la anatomía femenina. En la despedida, Alida Domínguez sacó el hacha de guerra con propuestas casi robóticas en bronce con blanco o con negro, plumas, flecos, y sombreros de cowboy haciendo un guiño al salvaje oeste que, durante unos instantes, transformó la pasarela casi en un pequeño rodeo americano pero con aires atlánticos. Un adiós que dejó ganas de más en una isla donde la moda es un punto… y aparte.






