Su voz, que tanto recuerda a Whitney Houston, y su papel de Rachel Marron en “El Guardaespaldas. El musical”, ha sido para esta mexicana de 29 años solo el inicio del nacimiento de un romance con España
por Ricardo Castillejo
Nacida en una familia de artistas, su gran preparación le llevó a ser requerida por diversas figuras, como Carlos Rivera o Alejandro Fernández, hasta que llegó su oportunidad en 2005 como protagonista en México de “El Rey León”. Sin embargo, el destino le tenía preparada una nueva sorpresa: convertirse en Rachel Marron, el personaje que a Whitney Houston más éxito le dio en el cine y bajo el que la fallecida artista interpretó éxitos imprescindibles en la música como “I will always love you”. Ahora, Fela Domínguez lo interpreta cada noche en Madrid en “El guardaespaldas, El musical”, producción en la que comparte cartel con Iván Sánchez (que se ha ido alternando con Maxi Iglesias) y donde da vida a una diva del pop bajo cuya poderosa garganta nacen con fuerza otros títulos míticos como “Queen of the night” o “Run to you”. Todo un despliegue de técnica vocal que, unido a la maravillosa puesta en escena de este montaje, suponen un regalo tanto para el elenco, como para el público asistente a cada representación.
-Estabas en tu país cuando Carlos Rivera te habla de una audición en Madrid… ¿Qué pasó?
-Bueno, mandé una grabación y Stage, la productora, me puso un billete para venir a España. Pasé la prueba y ese mismo día me dijeron que tenía el papel. Así de intenso…
-En la función tienes el peso añadido de recrear a Whitney Houston… ¿Te ha condicionado?
-Más que eso es un respeto brutal. He hecho a Whitney desde pequeña y ha sido mi inspiración. Saber que iba a recrear algo tan suyo me dio pánico al principio pero a la vez es un gran privilegio. Son temas que disfruto sin caer en nada de imitación porque tengo muy claro que no habrá nadie igual. Es solo hacer sus temas de una forma honesta. Intentar igualarla o copiarla sería perder el tiempo.
-¿En qué se diferencia tu voz a la suya?
-Son completamente distintas. El color, la potencia de ella… Pero eso también al público le gusta. Pueden escuchar versiones de Whitney Houston en una garganta que las siente. Cada canción que hago sobre el escenario tiene un significado muy concreto para mí y eso se recibe de forma bonita.
-Una historia de amor pero, ¿crees en él?
-Claro. Es lo que mueve al mundo y me mueve a mí. Por eso estoy aquí, no por el dinero u otra cosa sino el amor al arte. Hace poco se cumplieron seis años de que Whitney falleció, estoy lejos de mi país, de mi familia… Todo lo siento por mil.
-¿Y en la pareja también crees? Porque, la película de “El guardaespaldas” se estrenó hace un cuarto de siglo y todo ha cambiado mucho…
-Sí pero el amor es lo mismo hoy, hace un siglo o en el futuro. Si amas a alguien lo amas y ese amor rompe con cualquier tipo de barrera. Éste es un guión sencillo pero que sigue tocando la fibra sensible.
-¿Cómo sería tu hombre ideal? ¿Igual que el “guardaespaldas”?
-A mí lo primero que me llama la atención es el talento. Si no hay admiración, no puedo quererlo, fijarme en él de otra manera, pero no tengo modelo concreto. Cada hombre que me ha gustado ha sido completamente diferente al anterior, con lo que no tengo prototipo.
-¿Te gustan los españoles?
-¡Sí! ¡Son increíblemente bellos! Y con una personalidad muy alejada del latino. Su “sí” es “sí” y su “no” es “no” no como el mexicano, que es “no sé, ya veremos, déjame pensar…”. Eso hace que para mí los chicos de aquí sean más atractivos. Aparte que son muy guapos. Voy por la calle y pienso: “¡Qué maravillosos todos!” (risas).
-Lo mismo podrías quedarte por aquí una vez termine este proyecto…
-Es que quiero regresar a mi país para terminar algo como solista que tenía pendiente, aunque volveré para enseñaros eso mismo aquí. La gente me lo pide.
-¿Qué ha sido lo más mágico de estos meses?
-Cuando yo tenía doce años, en todas las fiestas de cumpleaños hacía “I Will love you”. Mi papá me subía a un lugarcito para hacerlo y así se cerraban los eventos familiares y ahora tengo la oportunidad de cerrar este musical igual y subiendo en un elevador. Eso es magia a diario. No lo pude haber planeado mejor. Mi sueño de “chiquita” se ha hecho grande.
-Por cierto, ¿con cuál de los dos guardaespaldas te quedas? ¿Iván? ¿Maxi Iglesias?
-Con los dos. No puedo elegir (risas). Iván es un caballero, atento y pendiente de mí y con una energía natural que contagia el teatro y Maxi es el ser más noble que conozco, tratando siempre de ayudar a los demás y haciéndome reír como casi nadie lo ha hecho. Sea como sea, a los dos los quiero por igual…
-¿Y qué pasa al finalizar el show? ¿No hay choque tras dejar las lentejuelas?
-Es muy chistoso porque me quito el maquillaje, me pongo mi gorrito, mi bufanda, y me voy caminando a casa. En el trayecto doy gracias por la oportunidad pero ya es Fela la que se va con sus amigos y hace su vida normal. Lo que pasa sobre las tablas, se queda ahí.

