“Non stop people”, canal situado en el número 23 de Movistar+, celebra sus dos años de emisión apostando por un contenido joven y fresco
Moda, música, deportes extremos… Los contenidos de “Non stop people” aportan un soplo de aire fresco a la parrilla de la programación. Por eso la cadena ha logrado, poco a poco, convencer a cada vez más espectadores a sumarse a un producto hecho por gente joven para gente, con independencia de la edad física, joven también. Dos millones de contactos únicos mensuales así lo atestiguan, tal y como nos confirma el presidente de esta plataforma única y novedosa.
-¿Cuál sería la diferencia de este canal respecto al resto?
-Nosotros hacemos entretenimiento pero sin corazón, crónica negra y política, que sí hacen los demás. Luego nuestro lema es no hablar mal de nadie, difundiendo nuestros contenidos para informar y entretener con un lenguaje joven que también está gustando a los mayores. En definitiva, es una cadena que se puede ver sin sobresaltos (risas).
-¿Y esta filosofía se mantendrá? Con buenas intenciones empieza todo el mundo…
-Telefónica ha entendido que cubrimos algo que estaba descubierto. Un espacio artístico y “bien hablado” y ése es nuestro nicho. Cierto que podríamos buscar más audiencia con otros proyectos pero no estamos dispuestos a renunciar a nuestro planteamiento inicial. Sea como sea hemos sacado ocho nuevos formatos y no paramos de renovarnos.
-¿Con las emisiones generalistas se pueden competir?
-En nuestro caso no porque estamos en privado, como otras plataformas. Ahí hemos encontrado nuestro sitio, habiendo crecido 800.000 contactos únicos al mes en lo que llevamos de 2017. Eso es una barbaridad… Más allá, estamos muy presentes en las redes, twitter, Facebook e Instagram, con un equipo digital moderno y cada vez más amplio. Todo el mundo está intentando no perder a los “Millenians” en televisión y en ésas estamos.
-¿Los espectadores ven lo que la “tele” emite o la “tele” emite lo que se quiere ver?
-Ésa es una ecuación en doble dirección. La “tele” propone sin saber lo que pasará y luego se ve o no. Ningún directivo tiene una bola de cristal para averiguar qué funcionará o no.
-¿Qué te parece la imagen que de los jóvenes se transmite en espacios como “Mujeres, hombres y viceversa” o “Hermano mayor”?
-Es el reflejo de una determinada juventud pero hay otros tipos. Sé lo difícil que es hacer televisión y no me va meterme con nadie, aunque no es el sector al que yo me dirijo. Pensamos en gente con más intereses culturales, a la que le atrae la información tanto nacional como internacional. Es un público quizás más limitado pero igualmente interesante.