Ya se ha cumplido un año desde que Iñaki Urdangarín ingresara en la prisión de Brieva (Ávila), hecho por el que su mujer, la infanta Cristina, está atravesando por uno de los momentos más difíciles de su vida. Sin embargo, la visita del pasado domingo ha marcado un antes y un después para ella. De vuelta a La Zarzuela pidió al chófer que acelerara porque empezaba a encontrarse mal. Finalmente, no fue a más y todo se quedó en un ataque de ansiedad, pero lo destacable es que el motivo que lo provocó fue que encontró a Iñaki visiblemente desmejorado físicamente y se dio cuenta de que había perdido mucho peso. Además, junto a ella estaban sus dos hijos pequeños, Miguel e Irene, que, aunque la habían acompañado a Madrid, no visitaron a su padre en esta ocasión.