Ha sido durante la final del torneo contra Milos Raonic cuando, apoyando con su presencia al escocés Andy Murray, las cámaras de la BBC han captado la pelea entre Bradley Cooper e Irina Shayk que, muy tensos, demostraron cómo las parejas de famosos también tienen malos entendidos. A tan solo unos asientos de distancia se encontraba Suki Waterhouse, ex pareja del actor que, seguramente, no salía de su asombro ante el momento vivido. Irina, ignorando a Bradley, no atiende a razones y prefiere dedicarle frías miradas que, es probable, tuvieran una apasionada reconciliación. Los que se pelean, se desean.