El puente de la Inmaculada estuve en Madrid y la verdad que me lo he pasado fenomenal.
Así, entre funciones de teatro y conciertos, han transcurrido unos días en los que también tuve tiempo para ir a discotecas como ésa a la que, en el barrio de Chueca, nos invitó Luis Rollán (uso el plural porque he ido acompañado). Ahí se celebraba una fiesta llamada “Que trabaje Rita” y que no es sino una sucesión de “playbacks” y numeritos musicales de travestis entre los que me pareció especialmente divertido –y currado- uno dedicado a la película “Frozen”.
Sin embargo, lo que el público que abarrotaba la sala (multitudinario, todo hay que decirlo) estaba esperando con auténticas ansias era la aparición “estelar” de la popular Ylenia, concursante de “Gandía Shore” y “Gran Hermano VIP” que, es natural, fue la última del elenco y se llevó todos los aplausos de la noche nada más asomar su cabecita por una esquina (y antes, claro está, de articular palabra). El caso es que, si su tema “Pégate” –que ha sido un auténtico éxito de descargas este verano- duraba sobre unos tres minutos, ella pudo estar como tres minutos cuarenta sobre el escenario, dejando a los asistentes con la boca abierta por la brevedad de su “actuación”.
Muy, muy delgada, la rubia llegó, cobró y se marchó sin implicarse más que lo justo, justísimo. Una pena que en televisión no le hayan enseñado que, cuando uno se debe a la gente, qué menos que responder el cariño que te dan con cariño que tú entregues.