La artista, que acaba de lanzar “4 besos” -junto a Rauw Alejandro y Lalo Ebratt-, se encuentra en su casa familiar de Granada reflexionando sobre su vertiginosa carrera y dando forma a proyectos para cuando, la crisis del Coronavirus, termine
Por Ricardo Castillejo
Lola Índigo. O Mimi. O Miriam Doblas. Muchas mujeres a la vez en una sola joven de 27 años que, con pasos firmes, se ha ganado un puesto con nombre propio en un panorama artístico al que ha aportado una fuerte personalidad asentada en hits como “Yo ya no quiero ná”, “Mujer bruja” o, ahora, “4 besos”. Atrás quedaron participaciones en programas como “Operación Triunfo” o “Tu cara me suena”, donde dejó buena muestra de sus dotes como cantante y bailarina y que le han servido como plataforma para una popularidad que disfruta, pero manteniendo los pies muy en la tierra.
-¿Cómo estás llevando el confinamiento? ¿A qué te dedicas estos días?
-Pues bastante bien, no me quejo. Estoy en Granada, tranquilita, cerca del campo. Sin salir, como todo el mundo, pero respirando aire libre y poniendo la vida en orden, revisando lo que tenía en el ordenador pendiente, analizando qué temas puedo sacar próximamente… Mirando las cosas con perspectiva, puesto que es un momento para valorar lo que he hecho hasta ahora y retomarlo cuando todo vuelva a ponerse en marcha.
-¿A qué conclusiones has llegado en ese balance personal-profesional?
-Estoy muy contenta, en especial con mi equipo. Me he dado cuenta de que tengo una familia brutal, que está a mi lado apoyándome y que me hace sentir muy afortunada.
“Hay muchos artistas que no pasan por “Operación Triunfo” y han tenido su carrera. Es algo irrelevante porque un programa no va a determinar tu futuro”
-Aparte, te da lugar a estrenar “4 besos”, dentro de una trayectoria en ascenso continuo… ¿Has notado, en algún instante, que el éxito te supere?
-No, lo llevo con calma porque sé que sube y baja y que es totalmente volátil. No es algo con lo que se pueda contar, así que lo que hago es disfrutarlo con mi gente.

-Contigo se han roto muchos pronósticos. Fuiste la primera en salir de tu edición de “OT”, por ejemplo, y, sin embargo, eres la que más proyección musical ha tenido…
-Bueno, ya lo he dicho muchas veces que hay muchos artistas que no pasan por “Operación Triunfo” y han tenido su carrera. Es algo irrelevante porque un programa no va a determinar tu futuro. Lo que importa son las canciones.
-Es que, en tu caso, nadie piensa en ti como concursante de ese “talent show”…
-He trabajado muy duro desde los 18 años y es un “curro” más. Para mí era como otra audición y, si se recuerda mucho, es más por el fenómeno que supuso que por lo que yo di ahí.
-Miriam, Mimi, Lola… ¿Cuál eres más tú y cuándo?
-Lola Índigo es el personaje, el “alter ego” que quise crear para diferenciar, por mi salud mental, la que sale al escenario de la que soy yo.
-Cuando se piensa en Lola Índigo se piensa en una mujer fuerte, arrolladora. ¿Miriam es igual o tiene más debilidades?
-He sido bastante fuerte más por necesidad que por querer serlo. Me hice mayor muy pronto y por supervivencia, pero todo ha sido porque tenía que ser.

“Ya está muy pasado lo de enfrentar a dos mujeres, o dos artistas. Rosalía está a otro nivel. Tiene una fama internacional fruto del esfuerzo de mucho tiempo y yo llevo haciendo música apenas un año y medio o dos años”
-Cuéntame algo que te haga llorar…
-Cada vez que tengo un lanzamiento como el de “4 besos” me emociona ver a todos los míos unidos, tener un gran equipo que va a una. Al ser también bailarina no es lo mismo que una cantante solista. Hay una gran celebración conjunta de todos los que forman parte del proyecto y eso es una maravilla. Espero regresar pronto…
-Y recibir un premio como el de la MTV, ¿qué sensaciones provoca?
-Pues ha sido algo inesperado. Imagínate, después de llevar toda tu vida viendo ese “show” por televisión -y copiando las coreografías de otros-, tener la oportunidad de estar ahí y que te reconozcan… Todavía no me he recuperado.
-Hay dos nombres en España que, en la música, brillan especialmente… Rosalía y tú… ¿Sois competencia?
-¿Ein? ¡No! (sonríe). Ya está muy pasado lo de enfrentar a dos mujeres, o dos artistas. Obviamente Rosalía está a otro nivel. Tiene una fama internacional fruto del esfuerzo de mucho tiempo y yo llevo haciendo música apenas un año y medio o dos años. Estoy apenas saliendo del cascarón y no es comparable. Nada es comparable cuando se trata de arte.
-Lo que sí sois referentes sociales y, en concreto, estéticos… ¿Tienes en alguien depositado esta cuestión?
-Eso está totalmente controlado por mí. No dejo a nadie meter mano porque es demasiado personal y demasiado parte de mi sello.
-¿Y las redes también las llevas tú?
-Sí, claro. Es mi forma de comunicarme con mis seguidores, de demostrarles cómo soy, cómo pienso… Mi personalidad. Es bonito que te conozcan.

“En el caso de las cantantes siempre hay que estar reivindicando que tu pilotas tu proyecto, que escribes letras, que nadie te echa una mano… No somos muñequitas monas que exponen lo que hacen otros. A mí nadie me hace el trabajo”
-¿Tienes asumida la responsabilidad social de que lo tuyo tiene una trascendencia?
-Por supuesto, pero tiene que quedar claro que mi verdad es mi verdad, solo mi opinión. Respeto a todos e intento transmitir valores positivos.
-A medida que la popularidad aumenta, crece el interés por saber de esa figura y puede llegar la “prensa del corazón”… ¿Te preocupa?
-A mí me da igual… Es algo que me la trae al fresco. Lo que cuenta es la música y las canciones. Lo llevo con naturalidad, con humor y, como soy tan abierta y no tengo que ocultar nada ni darle bombo a nada…
-Las cantantes femeninas españolas suelen denunciar que la industria, por ser mujeres, se lo pone más difícil…
-No creo. Es difícil para todos. Si no tienes un buen equipo, y un sello claro de lo que quieres, es complicado en general. La putada en el caso nuestro es que siempre hay que estar reivindicando que tu pilotas tu proyecto, que escribes letras, que nadie te echa una mano… No somos muñequitas monas que exponen lo que hacen otros. A mí nadie me hace el trabajo.