Manuel Gregorio González es crítico literario y escritor. Desde hace más de veinte años colabora en prensa y es autor del blog «Arte inútil». Recientemente, ha publicado el libro Los seres agónicos: Criaturas marginales y monstruos contemporáneos donde nos explica las razones por las que nos fascinan personajes como el Capitán Nemo, Mata Hari, Jack el Destripador, Frankenstein o Lawrence de Arabia.
Macarena Franco
Históricos o literarios, los protagonistas del libro de Manuel Gregorio han ejercido desde siempre una gran curiosidad en la sociedad y, por ende, en el autor, que, dedica más de 100 páginas a desvelar las causas de esta fascinación general.

Sin desvelarnos las conclusiones, ¿de dónde procede nuestra fascinación por estas criaturas?
Todavía nos interesa, existe esa inquietud hacia ellos desde hace más de un siglo, quizás por su vigencia en la actualidad.
¿Cree que fascinan más los personajes literarios que los reales?
De algún modo sí, porque no tienen ese gravamen de la biografía. La vida de una persona tiene parte menos interesantes, mientras que en la literatura, el protagonista está mejor resuelto de lo meramente humano, son más interesantes por eso.
De estos personajes, ¿la gran parte de lo que se habla es mentira?
Después de tanto tiempo, se ha tergiversado mucho la intención primera, los motivos por los que los personajes adquirieron su notoriedad. Se han perdido los motivos por los que fueron célebres, el cine y la literatura han contribuido a desdibujar la imagen y la personalidad de personajes como Frankenstein o Drácula.
De los seis personajes del libro, sólo hay una mujer. Entre los monstruos, ¿Hay más hombres que mujeres?
La verdad es que no me he parado a considerarlo. Son criaturas que, al margen de su sexo, me han parecido significativos. Hasta hace bien poco, lo femenino tanto en arte como en otras áreas, era un asunto marginal. No he escogido a Mata Hari porque fuera una mujer, ni lo contrario; esta selección responde a la notoriedad de lo masculino frente a lo femenino. No es ningún secreto que la notoriedad de la mujer ha sido menor.
Sin embargo, la mujer siempre ha ostentado el papel de “mala” desde Adán y Eva.
Sí, eso es tan antiguo como la historia. El caso de Mata Hari simboliza esa recuperación de la mujer como peligrosa, fatal, que se da principalmente en la segunda mitad del siglo XIX. Esto tiene que ver con el sufragismo femenino, con la incorporación de la mujer al mundo real y laboral, en definitiva con la adquisición de importancia de la mujer en la sociedad.
¿Cómo se convierte uno en una criatura marginal?
Es la sociedad la que los convierte en ello; nadie quiere ser una criatura marginal. Aunque si es verdad que en el siglo XIX, la figura del maldito adquiere un prestigio que antes no tenía. Empieza a adorarse a personajes como James Dean, el hombre enfrentado al mundo, que vive peligrosamente.
¿Qué es lo que más ayuda a acrecentar el mito de estos personajes?
De algún modo, la sociedad que los acoge se siente identificada con ellos porque representan lo que no quieren ser, sus miedos, una esperanza, un modo de ser al que se sienten próximos. Si no existiera esa identificación por parte de la sociedad, sencillamente no serían mitos.
Los seis personajes del libro son muy diferentes entre sí, ¿qué tienen en común?
El denominador común es la enorme fractura de todo el mundo, que se viene abajo, las viejas certezas entre ellas la religiosa, la soledad del hombre, cuyo único refugio es la ciencia que tampoco le sirve. Esto queda muy patente en Frankenstein.

¿En la actualidad, quien pertenece a esta categoría
Sinceramente no lo sé. Monstruos contemporáneos hay a cientos. El tiempo nos dirá si hemos sido capaces de crear algún mito o nada, si finalmente alguien que no imaginábamos termina siéndolo.
En el caso de los mitos, se cumple lo de las apariencias engañan….
Desde la antigüedad, los mitos son moldes vacíos que cada época rellena a su modo; la lectura que cada época hace de un mito nos señala las preocupaciones sociales de la época. Por ejemplo el siglo XIX recoge el mito de Prometeo y lo convierte en Frankenstein.
¿Hay algún personaje sevillano histórico que pueda encasillarse en estos personajes?
Pues no andamos faltos de mitología, no hay ninguna ciudad universal que pueda presumir de tener tres mitos como Sevilla, que tiene a Don Juan, Carmen y Fígaro.
El hecho de ser castigados por la sociedad, ¿los redime? ¿O solo acrecenta su fama?
Yo creo que su fama radica ahí, en el castigo. En buena medida son destinos trágicos, en los que se dramatizan las contradicciones de cada sociedad y cada época. De otra forma, no serían un mito.
¿Es hipócrita por parte de la sociedad castigarlos cuando son una fuente de fascinación?
No creo que sea hipocresía, el mito resume fuerzas que no están al alcance de lo consciente, fuerzas que nos habitan, pertenecen a lo inconsciente. Los propios espectadores son partícipes, víctimas y autores del drama, lo son todo a la vez, junto con el mito.
De todos, ¿cuál es su personaje favorito?
Quizás Drácula, porque es la figura más compleja, en él se personifica perfectamente la contradicción del mundo moderno.En apariencia, es una defensa de lo sagrado y, a la vez, la aniquilación teórica y física de lo sagrado.
