La cantante regresa al mercado discográfico con un disco que, a sus catorce años, reivindica una música y unas letras propias y con personalidad.
Su triunfo en “La voz Kids” le trajo un disco de versiones, la mayoría de temas de Pablo Alborán, con el que rompió todas las previsiones. Pero María Parrado necesitaba de canciones propias para ir labrando, poco a poco, una trayectoria a la que ahora incorpora “Abril”, álbum del que ya suena en todas las emisoras de radio “Quien cambia soy yo”, su primer sencillo. Mucho menos tímida y con las ideas claras, la joven se acerca al amor con la inocencia que le da su edad pero con la contundencia también de quien está viviendo mucho en muy poco tiempo.
-Vuelves con diez melodías inéditas… ¿Cómo suenan?
-Muy modernas y contando historias con las que pueden identificarse los de mi generación. Es un trabajo muy positivo en el que algunas canciones como “Llora” pueden parecer tristes pero que te llevan a quitarte todos los miedos.
-Pero, ¿ya te has enamorado alguna vez para saber qué es eso?
-No, de momento, no. No tengo prisa. Prefiero centrarme en lo que estoy haciendo y, cuando tenga que llegar, llegará.
-¿Se liga más siendo famosa?
-¡Qué va! Como que impones un poco… Pasa al revés, de hecho. El otro día en la “tele” salió una modelo y decía que a sus amigas en las discotecas se le acercan más chicos que a ella.
-¿Qué piensas que te llamará la atención de ese “novio ideal” cuando aparezca?
-A mí el físico me da igual. Eso se va. Busco una persona que me haga feliz y que me haga sentir bien a su lado.
-¿Puedes compaginar el trabajo con tu vida íntima? Porque se te viene encima, entre la promoción y los conciertos, una buena…
-Sí. Hasta hoy, todo perfecto. Siempre he podido hacer lo que haya tenido que hacer. Voy a clase y saco buenísimas notas y, a la vez, también sigo mi carrera.
-Tiene varias firmas como la de Sevilla el 27 [Media Markt de Alcalá de Guadaira, de 19´00 a 20´30 horas]… ¿Qué te dicen tus admiradores?
-Muchas cosas. Que les encanta mi música, por ejemplo. Ésta será una gira muy especial en la que estoy muy ilusionada porque creo que la podré disfrutar más que la anterior. La empiezo el 8 de agosto en Baluarte de la Candelaria.
-¿Eres consciente de que tu éxito ha eclipsado el de otros artistas que llevan muchísimo en este mundo?
-En realidad la televisión es un trampolín enorme. Ahí te conoce mucha gente pero yo no quiero pegar un “boom” y que dentro de dos años nadie sepa de mí. Prefiero ir paso a paso y, si tengo que hacer solo veinte conciertos, prefiero reservarme. Es mejor el Falla que cincuenta ferias. Quizás otros no venden tanto porque han ido a muchos sitios en los que la entrada era gratuita. Yo tengo lo mío muy claro. Me estoy formando con mi piano y mi guitarra y prefiero todo despacio.
-¿Y si el espectáculo fallara?
-Siempre hay que tener un “plan B”. Quiero mi bachiller y mi carrera, aunque aún no vea claro cuál. Me gusta el doblaje, la radio, el magisterio musical… Algo que esté relacionado con esto.
-¿Han cambiado tus amigos?
-No, no. Los mismos desde pequeña, cuando tenía tres años.
-¿Y qué dirían si les preguntara por el carácter de María Parrado?
-Que tengo mucho (risas). Soy Tauro con ascendente Leo con lo que, imagínate. Muy cabezota pero también noble y constante. En el trabajo me gusta que todo esté perfecto. Por eso me pongo muy seria.
-Algo que te enfade…
-No sé. Tonterías. Con mi madre suelo discutir por la ropa. O cuando mis amigos opinan diferente a mí. Y no me enfado y me desenfado en dos minutos… Por otro lado, soy superleal. Siempre estoy para lo bueno y para lo malo.
-Dicen que el tuyo es un sector muy complicado, donde se critica todo…
-Pero eso pasa más en el terrano de la fama, no tanto en la canción. En la “tele” te ponen en el punto de mira y te critican, hagas lo que hagas y también está quien se aburre y te critica aunque no hayas hecho nada malo.
-¿Algo más allá de la música?
-Poco… Cuando estoy en casa suelo estar con la guitarra o el piano. En el coche pongo la radio y lo que sí suelo es ir al cine y salir con mis amigas. Además estoy yendo a clase de canto con Liliana Aracil, la profesora de Pastora Soler. Es maravillosa.
-Ya que mencionas a Pastora… ¿Cuáles son tus sensaciones cuando sales a actuar?
-Al principio me daba mucha vergüenza pero te acostumbras. Cuando estaba en la final de “La voz” pensaba: “Ya has hecho lo que querías, que es cantar”. Con los nervios no pude expresar lo que quería pero, en el escenario, sí. Cuando termino no me acuerdo de nada. Estás tan pendiente de las pausas, de beber, de recordarlo todo, que ni siquiera disfrutas. Deseas darle al público lo mejor de ti y ese miedo es inevitable.