60.000 dólares es la nada despreciable cantidad que unos desconocidos han exigido a Miguel Bosé a través de unos correos electrónicos y mensajes de WhatsApp por unas instantáneas en las que aparecen sus hijos. Dichas fotografías fueron tomadas el verano pasado en Disneyland Anaheim de Los Ángeles, donde el cantante posaba como imagen comercial, pero con la condición de que el rostro de los pequeños no se mostrara. Al parecer estas imágenes querían ser vendidas por un “hacker” –que habría robado el material- a una revista si no se pagaba lo acordado, por lo que el artista no ha dudado en poner el caso en manos de la policía para que todo se resuelva cuanto antes.

