Domingo de Ramos. Empieza oficialmente la Semana Santa. Dice Rancio, el escritor, en estas mismas páginas, que si el debate sobre la Feria hubiera tenido a esta fiesta religiosa como protagonista, su ampliación, en vez de diez días, hubiera sido de un mes y medio… por lo menos. Es lo que tiene.
Unas fechas en las que, últimamente, pienso que hay bastantes que, entre tanta parafernalia de preparativos, y ropa, y balcones, están olvidando su auténtico trasfondo y su verdadero mensaje que no es otro que, durante siete jornadas (las mismas que supuestamente empleó Dios para crear el Universo, la tierra –y lo que en ella hay), revivir la Pasión de Cristo. Claro que, ¿quién sabe cómo de veras fueron todas las cosas que se cuentan en la Biblia y que hoy día muchos creen a pies juntillas?
Sobre eso me contaba Mariano Peña, a quien me encontré en mi calle el jueves, gira el texto que, tras finalizar el rodaje de la temporada de la serie “Allí Abajo”, está preparando para estrenar en teatro de aquí a poco. Un monólogo del que me enseñó el cartel y que se basa en un texto de un autor extranjero de éxito con el que, como poco, vamos a reírnos. Y a pensar un poquito, que de eso se trata. Sin herir susceptibilidades, sin ser agresivo pero sí haciendo uso de la lógica en torno a algunos pasajes del “libro de los libros” que, en función de quién los mire, pueden verse de una forma u otra. Así es la vida. “Nada es verdad ni mentira, todo es según el color… del cristal con que se mira”.
