Casi veinte días después del fallecimiento de su madre, la nieta primogénita de Franco está dispuesta a reclamar el ducado que le fue concedido a su abuela por el rey Juan Carlos I. Y lo hace con el respaldo que le otorga desde 2006 la Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios, que equipara en sucesión a mujeres y hombres y respalda, por tanto, a Carmen Martínez Bordiú como su heredera legal, más allá del señorío de Meirás. Sin embargo, como informa la revista “Hola!”, parece que Carmen se conforma con la primera de los dos dignidades -que además le otorga la distinción de “Grande de España”- para complacer una de las últimas voluntades de su abuela, Carmen Polo, y cederla a su hermano Francis, quien ya heredó el marquesado de Villaverde en 1998. Títulos aparte, más allá del valor histórico o sentimental de los mismos, lo que sí está en juego es el reparto de la herencia de Carmen Franco. Aunque parece que el testamento está bien atado, el reparto del inmenso patrimonio de la familia, y las circunstancias que rodean al mismo, prometen dar mucho que hablar en los próximos meses.
