Aunque, tras la publicación del diario estaudounidense “The National Enquirer”, que había situado a la mujer de Brad Pitt ingresada en un hospital medio moribunda, quizá por el agravamiento de un posible cáncer o una crisis motivada por una anorexia galopante, lo cierto es que han tenido ser unas imágenes , tomadas el pasado jueves en el barrio londinense de Nothing Hill, el mejor documento que ha podido utilizar la familia “Brangelina” para desmentir esta supuesta información. A juzgar por las fotos, la pareja, con buena salud, y sus hijos disfrutaron durante unas horas de una obra de teatro y luego pasearon por la capital inglesa, que, temporalmente por cuestiones de trabajo, se ha convertido en su hogar.