Depués de sufrir dos brotes psicóticos, Raquel Mosquera ha permanecido ingresada varias semanas en un centro sanitario, estancia tras la que ha concedido una exclusiva a la revista “Semana” en la que habla de su presente y de todas las polémicas que ha habido en torno a ella, y su marido, Pedro Carrasco, generadas por la docuserie de Rocío Carrasco, “Rocío, contar la verdad para seguir viva”.

“Lo que vi me causó muchos disgustos”, ha declarado la peluquera quien, ante tanta “mentira”, llegó un momento en el que no podía más. De hecho, de ahí vinieron las crisis que ha padecido -tiene diagnosticada bipolaridad- y que le han llevado a este presente. “Estaré con revisiones, con psiquiatras y psicólogos casi todas las semanas hasta controlar las pautas”, declara Mosquera a un semanario ante el que también reconoce que esto “no se quita de un día para otro, por mucho que yo lo intente”.

Con 230.000 seguidores en Instagram, Raquel ejerce también de influencer, aunque no sube nada a su perfil desde el 10 de mayo (lo último fue una fotografía de su hijo dando de comer a unos patitos). Antes, nuestra protagonista sí que se manifestó con contundencia aclarando que no pensaba consentir que se manchara el nombre de su difunto marido, por el que sentía auténtica devoción y que, en parte, sigue siendo uno de los principales motores de su vida. En la actualidad comparte relación con Isi Nnamani, padre de su hijo, Romeo (ella tiene otra niña, Raquel, de su anterior pareja, Tony Anipke).
