Después de muchas idas y venidas, de continuas visitas a los juzgados y de innumerables comentarios al respecto, Rocío Carrasco ha decidido cerrar la demanda que mantenía contra su ex, Antonio David Flores, al considerar que, aunque tuvo que entregarle a su hijo antes de cumplir la mayoría de edad, éste, David, ya tiene 18 años y, por tanto, es libre de decidir dónde quiere ir… y donde no. Sin contacto con su primogénito desde septiembre pasado, parece ser que Rociíto evitó la comunicación con él cuando el lunes acudieron a una cita con la ley dentro de un proceso más amplio del que parte se ha trasladado al Juzgado de Violencia de Género (para el que la hija de “la más grande” ha tenido hasta que someterse a un examen psicológico). Al final, en esta ocasión al menos, parece haberse impuesto el sentido común.