En esto de las relaciones sentimentales, cuando uno está en los cuarenta -y se ha ido dejando el corazón por las esquinas-, llega a una conclusión que comparte la mayoría de los de mi quinta con los que hablo sobre este tema: “Si no aparece alguien que aporte, mejor estar solo”. Porque la vida solo se vive una vez y uno no puede estar constantemente haciendo el tonto con gente absurda pues, además, conforme más poder le damos a ese tipo de personas, menos nos estamos valorando nosotros.
El verano pasado me lo comentaba Paula Vázquez, justo en las cuatro décadas, cuando realizamos el editorial de “Sevilla Magazine” para el que la gallega fue portada y desde entonces lo he escuchado muchas, muchas veces pero esta semana me lo ha recordado Mónica Cruz, hermana de Penélope –muy sensata en las distancias cortas, por cierto-, tras la presentación que realizaba de unos nuevos productos de Nescafé a los que ha prestado su imagen. Madre soltera por decisión propia, la bailarina, actriz y diseñadora está feliz a los 39 con su niña y no necesita forzar lo de tener una pareja hasta que no aparezca alguien que, realmente, le merezca la pena.
¿Que nos volvemos más exigentes? No, no creo. Lo que sí sabemos mejor lo que queremos y, sobre todo, lo que NO queremos. Es como una negación a lo malo, a las mentiras, a los chantajes, a los miedos, a las tensiones… A todas esas ciénagas tóxicas que, por mero instinto de supervivencia, mientras más lejos, mejor.