Comienza el juicio del caso Ortega Cano y con él vuelve a ponerse sobre la mesa la situación que asola nuestro país y que parece indicarnos que, sin un proceso legal entre manos, no somos nadie. Y así tenemos nuestra mirada puesta sobre el diestro y su posible culpabilidad del fallecimiento de Carlos Parra, en 2011 y tras un accidente de tráfico del que, el viudo de “la más grande”, si se confirma que iba ebrio, podría tener toda la responsabilidad.
Aparte continúa la espada de Damocles de la justicia sobre la cabeza de Isabel Pantoja, implicada en la corrupción marbellí a través del escándalo Malaya y protagonista del que va a ser uno de los conciertos más esperados de la temporada pues, según se ha anunciado estos días, la artista actuará en el auditorio de Fibes el próximo 21 de junio. Una cita, entre la sevillana y su ciudad, que se produce ocho años después de la última vez que ella se presentó ante sus paisanos y que, de nuevo, vuelve a despertar toda la atención mediática (incrementada más aún por su complicado presente).
Más allá desde Carmen Cervera a Yurena, por citar todos los espectros y tipologías sociales, muchos son los famosos que forman parte de escándalos relacionados con denuncias y juzgados, con abogados y cuestiones legales a las que hay que sumar, en el ámbito político, otras como los de los ERE en Andalucía o el polémico caso Bárcenas a nivel nacional. Eso por no hablar de lo que todo sabemos de los clanes Ruiz Mateos, Puyol o la propia Familia Real. Nadie se libra y, quien aparece en tan singular listado, casi que no existe dejando, al final, una pregunta sin resolver… ¿Está el sistema en peligro por una sociedad corrupta y trápala en sí misma o nos vamos al traste por no contar con un espejo en el que mirarnos que merezca la pena?