Por Julián Ximénez de Miña
El calor no impidió ayer que la gente se agolpase a las puertas de la Maestranza para asistir a los toros. Entre ellos, sobre las seis de la tarde, llegaba en coche de caballos Fermín Bohórquez Escribano. El ganadero y rejoneador sevillano, de ochenta años, tuvo que ser ayudado por uno de los mozos que conducían el coche para poder descender hasta la acera. Aún así el patriarca de los Bohórquez no quiso perderse la corrida oficiada por la mano de los maestros Manzanares, Antonio Nazaré y “El Juli”.
Minutos después comparecía su hijo Fermín Bohórquez, acompañado de su familia y atendiendo a su padre en todo momento. Tras él llegó Víctor Puerto, torero madrileño que vino sucedido, como último personaje popular, por el amable cantante Juan Peña quien se perdía enseguida en uno de los tendidos laterales.



