“Tomorrowland” es el regreso de George Clooney a la “gran pantalla” donde una vez más vuelve a arrasar con un proyecto que, a mí que lo vi hace unos días, la verdad es que no me termina de convencer. Pero bueno, tiene el “gancho” de contar con un actor en el reparto que, conforme más se conoce, ahí sí debo reconocer que más me gusta. Y es que, alejándonos del plano físico, el intérprete da la sensación de tener un gran sentido del humor, tal y como demostró durante la petición de mano de la que es ya su esposa. Clooney, por lo visto, le dijo a Amal que, si no se decidía a apostar por él después de llevar 28 minutos de rodillas, eso podía conllevar –a sus, por entonces, 52 años-, romperse la cadera o, peor aún, no poder levantarse más…
Sea como sea, volviendo al estreno de la mencionada película, hay en ella una muy emotiva escena durante la que se pone de manifiesto eso de que, hasta que no se nos van los seres que queremos –o quisimos-, con frecuencia no nos damos cuenta de muchas cosas que, durante el tiempo que compartimos a su lado, no supimos, no quisimos o no estábamos preparados para ver.
Por eso a mí me gustaría, puesto que el guión va del futuro, que inventaran un escáner de sentimientos que nos permitiera comprobar qué hay en el interior de las personas. Estoy convencido de que muchas parejas dejarían de serlo al instante y otras, en cambio, abrirían los ojos para darse cuenta que el interior no siempre va en consonancia con la apariencia.