Ladrón, maleante, chorizo, ratero, caco, carterista, usurero, mangante, saqueador, timador, bandido, cuatrero… Como decía Nacha Guevara en un espectáculo, ¡cuánto ha debido robar la humanidad para tener tantos sinónimos (y más que seguro recordaréis) referidos a los mismo! Sin entrar en si ahora hay alrededor más o menos de este tipo de individuos, lo cierto es que sí que hay muchos que han convertido a la mentira en su forma de vida y que, a través de ella, se dedican a engañarse a ellos mismos, lo primero, y a los demás si pueden, a continuación.
Por eso no me extrañaría nada, nada que lo de Brad Pitt y Angelina Jolie pudiera haber sido un montaje para promocionarse y promocionar sus trabajos, técnica a la que, en Hollywood, están también bastante acostumbrados. Recordemos las farsas que se montaban gays como Rod Hudson, del que todavía me acuerdo el disgusto que dio a mi madre cuando se supo que le gustaban los hombres, casándose con otras actrices para confundir a sus fans. O hasta, en esta misma línea, los falsos noviazgos, más cercanos en el tiempo, como el que “mantuvo” Jesús Vázquez con Marlene Morreau.
He conocido alguna gente que es capaz de llorar a mares por cosas que no siente y otra que me ha robado dinero sin remordimiento alguno. Manipular y estafar está en el ADN del ser humano y, quien esté libre de pecado, que lo diga. Lo malo es que, visto lo visto, cada vez será más difícil creerlo.