Siempre me ha gustado Keanu Reeves. Tal vez sea esa mezcla de genes ingleses, portugueses, chinos y hawaianos o, tal vez, ese aire melancólico que siempre ha tenido pero lo cierto es que es un personaje que me resulta tremendamente atractivo.
Ahora, a su medio siglo cumplido el pasado 2 de septiembre (es decir, que compartimos signo del zodiaco, Virgo –aunque yo nací un día antes, unos cuantos años antes-), el actor parece haber congeniado bastante con la también intérprete Ana de Armas, a la que conoció en una fiesta y con la que en la actualidad comparte el rodaje de la película “Daughter of god”. Juntos han aparecido en una foto que ella ha colgado en las redes sociales coincidiendo con el veinte aniversario de la publicación de una noticia que en su día afirmó que Keanu se había casado con el magnate discográfico, David Geffen, uno de los gays más ricos y poderosos del mundo.
Él, sin afirmar ni desmentir nada, continuó un camino marcado por la hija que nació muerta en 1999 y que esperaba con una pareja, Jennifer Syme, la cual también falleció poco después de un accidente (2001). Desde entonces, la luz de Reeves se fue apagando lentamente y su carrera cayó en el mismo declive que su persona. ¿Será la cubana afincada en España motivo para recuperar la alegría? Como afirmaba El Principito, “es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchara” con lo que ¿por qué no empezar una nueva etapa? La vida está llena de ellas. Solo es cuestión de saber pasar página y seguir adelante.