“¡Contigo los momentos son eternos porque haces que se detenga el tiempo cada vez que te miro a los ojos!”, le ha comentado Enrique Ponce a su mujer, Paloma Cuevas, con motivo del veinte aniversario de una boda que tuvo lugar el 25 de octubre de 1996 ante la Virgen de los Desesperados de la Catedral de Valencia. Allí, en medio de una gran expectación se unían los destinos de una joven que por aquel entonces tenía 22 años, hija de Victoriano Valencia, y uno de los grandes referentes del mundo del toro. Dos décadas después, la pareja, padres de dos hijas, continúa junta… y enamorada. Uno de esos raros milagros que se siguen dando.
