Nos referimos a Patricia Conde quien, tras aparecer como poseedora de una deuda de 1,8 millones de euros con Hacienda, ha denunciado “el escarnio público de los que no saben o no quieren distinguir a un defraudador de uno que se defiende del abuso de Hacienda”. La actriz, que afirma haber pagado todo a la Agencia Tributaria -a la que tributó con un criterio que no comparte-, ha mostrado su enfado en las redes sociales de forma muy contundente: “Nunca me gustaron aquellos que ven cómo están apedreando a alguien y se unen a tal masacre sin preguntar (…). A mí todavía no me ha juzgado nadie (…). Afortunadamente me gano muy bien la vida y jamás he dejado ni un céntimo sin declarar (…). He agotado mi paciencia frente a los que solo buscan escándalos desde el más desgarrador sensacionalismo usando mi nombre (…). Todo está en manos de mis abogados así que… ahora si me disculpan, tengo mucho trabajo. Gracias”. Otra cosa no será pero clara, como el agua.
